Reunión de asesores en El Estribo

El jueves 9 de abril se llevó a cabo en la comunidad Enxet Sur de…

ASCIM realizó su asamblea ordinaria y presentó planes de inversión para 2026

La Asociación de Servicios de Cooperación Indígena – Menonita (ASCIM) llevó a cabo su asamblea…

Visita de la iglesia Osterwick en Yalve Sanga

El domingo 29 de marzo, la iglesia Osterwick visitó FIDA y ASCIM. A las 9:00…

Cambio en la administración de FIDA

Hoy se despide el administrador de FIDA (Fundación Indígena para el Desarrollo Agropecuario), Bastian Harder.…

El Sanatorio ASCIM rinde cuentas en una dinámica «Expo Salud»

YALVE SANGA CENTRO.  Este jueves, 19 de marzo de 2026, el Departamento de Salud de…

Capacitación para la instructora del curso de costura

El martes 11 de marzo y el miércoles 18 de marzo se llevó a cabo…

33.000 kilómetros de medicina y esperanza: Todo listo para la Expo Salud de la ASCIM en Yalve Sanga

La Asociación de Servicios de Cooperación Indígena – Mennonita (ASCIM), organización sin fines de lucro,…

Programa de presentación de la ASCIM en la Iglesia Ost-MG en Eigenheim

Por invitación de la Ost-MG en Eigenheim, un equipo de la ASCIM informó el 15…

Encuentro de asesores en Paz del Chaco

El jueves 12 de marzo, a las 9:00 horas, se llevó a cabo en la…

ASCIM impulsa el Plan OTO contra las adicciones

ASCIM impulsa el Plan OTO contra las adicciones Con el objetivo de fortalecer la salud…

El equipo de limpieza del Sanatorio ASCIM garantiza la bioseguridad del paciente

En una época, donde las redes sociales se llenan de fotografías de personas en gimnasios…

Reunión con el directorio de la FRICC

El jueves 5 de marzo se llevó a cabo una reunión con el directorio de…

Mostrando artículos por etiqueta: Ayoreo

Enfocado en lo que es bueno

Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.
Filipenses 1:6 (NVI)

Mi esposo Ronald y yo, Linda, fuimos formados desde pequeños por nuestros padres y también abuelos para aprender a apreciar a los pueblos originarios del Chaco. Ya sea en el tambo, en la ganadería, en la agricultura (en la familia de Ronald), en el gran patio de mi familia en Filadelfia o en la construcción, en la que trabajaba mi padre: dependíamos de la colaboración de los indígenas.

Pero ahora queremos contarles sobre nuestro trabajo en Ebetogué. A pesar de tener experiencia con los pueblos originarios, incluso 30 años en nuestra propia granja en Ribera, donde a menudo contratábamos hasta 120 indígenas para desmalezar y cosechar sésamo, ahora estamos viviendo una experiencia completamente nueva. Ronald conocía el trabajo con el pueblo Ayoreo desde su niñez y juventud en la aldea N°10 en la Colonia Fernheim, pero ahora es diferente, ahora estamos en su tierra, en su aldea, y vivimos con ellos. Pensamos que teníamos mucha experiencia, pero fue totalmente distinto a lo esperado. Al principio fue difícil entenderlos, aconsejarlos o, en mi caso, trabajar tan de cerca con ellos en el almacén y además involucrarme en su vida cotidiana. Ronald encontró pronto una forma de comunicarse con ellos, ya que tenía experiencia trabajando con ganado y en la estancia. Para él, el trabajo con el carbón —recogerla, pesarlo y empacarlo— era algo nuevo, pero se adaptó rápidamente y también pronto formó una buena relación con el líder Basiú. Yo pensaba que conocía bien mi área, es decir, la administración del almacén. Como joven había trabajado muchos años en un almacén, pero de pronto aquí era responsable de todo tipo de cosas.

Aquí un resumen de nuestras experiencias:

Lo primero es que muchos enfermos vienen al almacén. Como los del pueblo Ayoreo en su mayoría no cuentan con un seguro médico, tienen que comprar sus medicamentos por su cuenta, así que muy pronto aprendí a tener todo tipo de medicamentos disponibles en el almacén y vendérselos lo más barato posible. A menudo, cuando no sé cómo seguir, llamo a la farmacia y me ayudan por teléfono.

Lo segundo son los niños, hay una necesidad increíble entre ellos: muchos son criados por sus abuelos o familiares, porque sus madres trabajan en Filadelfia o Loma Plata (aquí en Ebetogué hablan de “callejeras”). Estos niños están casi siempre muy sucios y reciben poca comida. Cuando llegamos a la comunidad, corren hacia nosotros y quieren ayudar a descargar la mercadería. Se quedan casi todo el tiempo cerca del almacén mientras yo estoy ahí. Normalmente les doy bananas o yogur, a veces también pan con fiambre. Cuando están enfermos, intento ayudarles con medicamentos. En los ojos de estos niños hay mucho sufrimiento y tristeza, son niños rechazados que no saben a dónde pertenecen. Por eso intento darles algo de amor, tiempo y, naturalmente, algo para comer.

Lo tercero son las mujeres: especialmente a las “ancianas” les he tomado un gran aprecio. En los últimos años han fallecido 12 adultos mayores del pueblo Ayoreo de Ebetogue, con todos ellos tuve alguna experiencia y guardo recuerdos muy lindos, por eso es muy difícil cuando mueren. Estuve presente en algunos entierros, y visito a cada familia donde alguien ha fallecido, porque fue precisamente la generación mayor la que me dio una bienvenida tan cálida en Ebetogué. Por ejemplo, en junio de 2022, es decir, en nuestro primer año en Ebetogué, me enfermé gravemente. Tenía una hemorragia interna en el abdomen y me realizaron una operación de urgencia, fue una situación muy crítica. Ronald se iba sólo a Ebetogué durante tres semanas y les contó sobre mi situación, ellos le encargaron que me saludara y dijeron que oraban mucho por mí. Incluso realizaron reuniones de oración en la iglesia por mí. ¡A Dios la gloria! Cuando regresé a Ebetogué tres semanas después, un lunes, más de 30 mujeres me esperaban en el almacén y me abrazaban, y una y otra vez repetían las frases: “Dios es grande” y “Sabíamos que Dios te sanaría”. Me conmovió hasta las lágrimas, nunca había vivido algo así y esta experiencia nos unió profundamente. El amor que experimenté ahí, intento devolvérselo, o sea, no todas mis experiencias con ellos han sido buenas, pero muchas más han sido positivas que negativas, y estoy profundamente agradecida a Dios de que justamente nosotros, Ronald y yo, hayamos llegado al pueblo Ayoreo en Ebetogué.

En 2020 oramos intensamente a Dios pidiéndole que nos mostrara dónde podíamos servir. Le dijimos: “Aquí estamos, por todo el bien que nos has hecho como familia, queremos servirte.” Unas semanas después, Heinrich Dyck de recursos humanos de la ASCIM nos llamó y nos preguntó si estaríamos dispuestos a servir en una comunidad indígena. Así fue como Dios nos condujo hasta Ebetogué, ¡y hemos sido abundantemente bendecidos!

Ronald y Linda Klassen

Publicado en Dpto. Agropecuario
Miércoles, 17 Enero 2018 11:29

Ayoreo

El Pueblo Ayoreo

El pueblo Ayoreo es conocido por la literatura científica como una nación de origen amazónico, que desde tiempos inmemoriales está poblando el Chaco boreal, tanto del lado boliviano como paraguayo. Después de un lapso de contactos con las misiones jesuíticas,  esta etnia, alrededor de 1750 había decidido cerrar sus territorios a la intrusión del hombre blanco, actitud guerrera que fue mantenida activa por los siguientes 200 años. En el proceso se habían subdividido en una serie de grupos territoriales, de los cuales en el Paraguay los más representativos son los Guidaigosode, los Garaigosode y los Totobiegosode.

Todos los grupos territoriales, tanto de Bolivia como de Paraguay, hasta hoy se sienten unidos como un solo pueblo. Esta unidad es alimentada tanto por la memoria colectiva del grupo, como también por los nuevos desafíos de sobrevivencia que todos están enfrentando. El idioma común, sin lugar a duda, constituye el lazo más fuerte de unidad y de pertenencia común. Mediante visitas entre grupos, el intercambio de audio casetes, los mensajes por radio emisoras y el mantenimiento de una red de radio transmisoras en la mayoría de las comunidades, se construye activamente la identidad étnica.

Los Ayoreo de las diferentes comunidades también se sienten unidos por una serie de valores transmitidos por la memoria colectiva. Se sienten como un pueblo que representa la audacia, la astucia y el coraje; sus miembros asumen iniciativa en actividades económicas, prueban su valentía como obreros, son agresivos en la defensa de sus derechos. Siguen manejando sus economías en base de familias nucleares, y su vida social se orienta hacia el grupo de parientes, al cual pertenecen también, en relaciones transversales por todas las comunidades, los parientes clánicos. El valor de la generosidad abarca a todos estos parientes, manteniéndose así un elaborado sistema de reciprocidad en la subsistencia diaria, sin embargo excluyendo el dinero de las transacciones de solidaridad.

La organización social tradicional de los Ayoreo se ajustaba a las condiciones de subsistencia. Durante la época seca del año, solían vivir en familias extensas, constituidas por varias familias nucleares. Eran bastante móvil, cubriendo para sus recorridas extensas zonas. Para el verano, las diferentes familias volvieron a encontrarse en la aldea donde solían sembrar sus chacras. Una serie de aldeas formaban alianzas para constituir el grupo territorial, y estos, a su vez, todos se identifican con la nación Ayoreo.

Cabe resaltar, que fuera de la organización geográfica, para toda la nación Ayoreo también rige un sistema de “parentesco espiritual”, los clanes o cucherái. Tienen su origen en tiempos mitológicos, siendo dueños de diferentes cualidades y virtudes, y se les han asignado la propiedad de animales, plantas y cosas específicos.

Hoy en día se sigue reconociendo este parentesco en el sentido de mostrar solidaridad y prohibir los casamientos dentro del mismo clan. Además se está usando estos nombres como apellidos. Los siete clanes, que existen transversalmente en todos los grupos, son: Etacóre (Etacóro, para indicar femenino), Picanerái (Picaneré), Chiquenói (Chiquenore), Dosapéi (Dosapé), Cutamurajái (Cuchaméjnoró), Jnurumini (Jnuruminé), Posorajái (Posijnoró).

Parte de la memoria colectiva también forman los sistemas de explicación que tienen su origen en los tiempos de los antepasados mitológicos. Estos Jnanibajade, por procesos de transformaciones múltiples, habían creado a los seres de la naturaleza y a los Ayoreo, y habían dejado las reglas de cómo tenían que relacionarse los unos con los otros. Así, por ejemplo, el Jnanibajai Jnumí se transformó en la tierra e invitó a los demás para caminar sobre él. Otro Jnanibajai, Guede, se transformó en el sol, etc. En cada caso, la tradición literaria incluye con estos mitos de origen también las prohibiciones y las medidas curativas en caso de enfermedad que proviniere del caso.

Quiere decir, que las plantas, animales y cosas reciben su sentido, su conexión con la cultura humana, a través de un mito que ofrece los conocimientos sobre los mismos. En tiempos anteriores, esto incluía conocer todos los tabúes para mantenerse en equilibrio con su entorno natural y espiritual. Tales prohibiciones, puyak, prescribían el manejo adecuado de objetos, comidas, relaciones sociales, etc. Por ejemplo, a los jóvenes era puyak fumar la pipa, caso contrario se enfermarían. A una mujer era puyak comer huevos de tortuga, porque esto le causaría complicaciones en el parto. Comer carne con grasa por la noche era puyak, porque causaría un sueño amenazante, que posteriormente se convertiría en realidad. El agricultor no debería afilar sus herramientas en la chacra, porque esto atrae plagas.

Estos conocimientos, más los que en tiempos posteriores se agregaron por la experiencia colectiva, habían permitido a los Ayoreo sobrevivir con éxito en el Chaco. La conciencia de estas reglas y conocimientos sigue viva en las mentes del pueblo Ayoreo hasta hoy, y también en estos tiempos siguen reformando sus sistemas de explicación a la luz de nuevas experiencias y nuevos conocimientos adquiridos. 

Los diferentes grupos Ayoreo también están plenamente concientes, que según experiencias colectivas recientes, ellos se encuentran en etapas diferentes del proceso de transformación y rediseño de sus sistemas de explicación. En este ámbito se cuidan de que esto no interfiera con sus sentimientos de pertenencia al “nosotros” colectivo. También están unidos en la convicción de que la subsistencia económica tiene que ser asegurada como base del nuevo rediseño de estrategias culturales que integrarán la así construida nueva identidad colectiva. 

En este proceso aspiran un mayor reconocimiento intercultural de la sociedad neo-americana y de las instituciones gubernamentales y no-gubernamentales, y un apoyo en proyectos económicos y sociales. También están abiertos para nuevos conocimientos y destrezas que faciliten el acceso a esta cooperación. Por algún tiempo estaban experimentando con la participación política partidaria como una vía de acceso, pero se dieron cuenta que no es compatible con su proyecto cultural. Fácilmente crea divisiones internas en las comunidades. Además, el modelo de liderazgo Ayoreo es más de mediador entre su grupo y los “otros”, y no se presta para ser reinterpretado como uno que actúa en “representación” del grupo. También el tema de la búsqueda de consenso por medio de las asambleas comunitarias sigue siendo un desafío para quienes, tradicionalmente, hacían sus decisiones en consulta con los actores importantes del grupo, incluyendo mujeres y hombres de referencia personal.

Sin embargo, las aspiraciones hacia una unidad de todo el pueblo Ayoreo, siguen animando a seguir ensayando los nuevos métodos de “democracia representativa”, hecho que salta a la vista cuando se estudia los estatutos de la “Unión de Nativos Ayoreo del Paraguay”, UNAP, la cual será manejada como una organización que se basa en las gestiones de los representantes comunitarios. El “proyecto de vida”, representado en el estatuto, sin embargo apunta en la misma dirección de transformación de valores tradicionales a la luz de las nuevas exigencias del nuevo entorno. Así, por ejemplo, se pretende consolidar los territorios del pueblo Ayoreo; se exige ser tomado en cuenta por el Gobierno; y se aspira buscar a generar el desarrollo económico, mejorar los servicios de salud y de capacitación, y promover la creación de fuentes de trabajo. 

Publicado en Indígenas del Chaco
Etiquetado como

FIDA          FRICC          UTA          AMH Grupo de Cajas Ascim          FTC          IMO          MCC

Ubicación:
Yalve Sanga (Oficina Central)
 
Casilla de Correo:
ASCIM
Filadelfia, 40
9300 Fernheim
Paraguay
 
Contacto:
Cel. 0981 484 975
Email: info@ascim.org
Áreas específicas