En una época, donde las redes sociales se llenan de fotografías de personas en gimnasios locales mostrando el crecimiento muscular, un grupo de seis mujeres en el Sanatorio ASCIM demuestra que ejercen su musculatura diariamente en los pasillos de la institución de salud. Este equipo sostiene la responsabilidad crítica mediante la prevención de infecciones intrahospitalarias a través de un riguroso protocolo de higiene.
El esfuerzo físico de estas colaboradoras es comparable a cualquier rutina deportiva, pero con un propósito vital. Diariamente, el equipo se encarga de:
- Áreas críticas: limpieza y desinfección profunda de 328 m² de zonas de alto riesgo, como el quirófano y la sala de parto, donde la asepsia es la diferencia entre la recuperación y el contagio.
- Áreas no críticas: mantenimiento constante de 2.140 m² de superficies, incluyendo pasillos y habitaciones.
- Capacitación especializada: contrario a la creencia popular, este trabajo requiere una formación técnica específica en limpieza hospitalaria para manejar correctamente los agentes desinfectantes y los protocolos de bioseguridad.
La labor de este equipo no solo se percibe en el aroma agradable que se siente al recorrer el sanatorio, sino que es un pilar fundamental de la bioseguridad de las personas. Un ambiente libre de patógenos reduce drásticamente las transmisiones internas, protegiendo tanto a los pacientes como a los colaboradores.
Aunque el calendario marca el 3 de septiembre como el Día Mundial de la Higiene, para estas seis mujeres, cada día es una oportunidad de salvar vidas a través de un trapeador y una técnica impecable. Su aporte silencioso es la base de un ambiente laboral positivo y, sobre todo, de un Sanatorio ASCIM seguro.


