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Mittwoch, 17 Januar 2018 11:29

Ayoreo

El Pueblo Ayoreo

El pueblo Ayoreo es conocido por la literatura científica como una nación de origen amazónico, que desde tiempos inmemoriales está poblando el Chaco boreal, tanto del lado boliviano como paraguayo. Después de un lapso de contactos con las misiones jesuíticas,  esta etnia, alrededor de 1750 había decidido cerrar sus territorios a la intrusión del hombre blanco, actitud guerrera que fue mantenida activa por los siguientes 200 años. En el proceso se habían subdividido en una serie de grupos territoriales, de los cuales en el Paraguay los más representativos son los Guidaigosode, los Garaigosode y los Totobiegosode.

Todos los grupos territoriales, tanto de Bolivia como de Paraguay, hasta hoy se sienten unidos como un solo pueblo. Esta unidad es alimentada tanto por la memoria colectiva del grupo, como también por los nuevos desafíos de sobrevivencia que todos están enfrentando. El idioma común, sin lugar a duda, constituye el lazo más fuerte de unidad y de pertenencia común. Mediante visitas entre grupos, el intercambio de audio casetes, los mensajes por radio emisoras y el mantenimiento de una red de radio transmisoras en la mayoría de las comunidades, se construye activamente la identidad étnica.

Los Ayoreo de las diferentes comunidades también se sienten unidos por una serie de valores transmitidos por la memoria colectiva. Se sienten como un pueblo que representa la audacia, la astucia y el coraje; sus miembros asumen iniciativa en actividades económicas, prueban su valentía como obreros, son agresivos en la defensa de sus derechos. Siguen manejando sus economías en base de familias nucleares, y su vida social se orienta hacia el grupo de parientes, al cual pertenecen también, en relaciones transversales por todas las comunidades, los parientes clánicos. El valor de la generosidad abarca a todos estos parientes, manteniéndose así un elaborado sistema de reciprocidad en la subsistencia diaria, sin embargo excluyendo el dinero de las transacciones de solidaridad.

La organización social tradicional de los Ayoreo se ajustaba a las condiciones de subsistencia. Durante la época seca del año, solían vivir en familias extensas, constituidas por varias familias nucleares. Eran bastante móvil, cubriendo para sus recorridas extensas zonas. Para el verano, las diferentes familias volvieron a encontrarse en la aldea donde solían sembrar sus chacras. Una serie de aldeas formaban alianzas para constituir el grupo territorial, y estos, a su vez, todos se identifican con la nación Ayoreo.

Cabe resaltar, que fuera de la organización geográfica, para toda la nación Ayoreo también rige un sistema de “parentesco espiritual”, los clanes o cucherái. Tienen su origen en tiempos mitológicos, siendo dueños de diferentes cualidades y virtudes, y se les han asignado la propiedad de animales, plantas y cosas específicos.

Hoy en día se sigue reconociendo este parentesco en el sentido de mostrar solidaridad y prohibir los casamientos dentro del mismo clan. Además se está usando estos nombres como apellidos. Los siete clanes, que existen transversalmente en todos los grupos, son: Etacóre (Etacóro, para indicar femenino), Picanerái (Picaneré), Chiquenói (Chiquenore), Dosapéi (Dosapé), Cutamurajái (Cuchaméjnoró), Jnurumini (Jnuruminé), Posorajái (Posijnoró).

Parte de la memoria colectiva también forman los sistemas de explicación que tienen su origen en los tiempos de los antepasados mitológicos. Estos Jnanibajade, por procesos de transformaciones múltiples, habían creado a los seres de la naturaleza y a los Ayoreo, y habían dejado las reglas de cómo tenían que relacionarse los unos con los otros. Así, por ejemplo, el Jnanibajai Jnumí se transformó en la tierra e invitó a los demás para caminar sobre él. Otro Jnanibajai, Guede, se transformó en el sol, etc. En cada caso, la tradición literaria incluye con estos mitos de origen también las prohibiciones y las medidas curativas en caso de enfermedad que proviniere del caso.

Quiere decir, que las plantas, animales y cosas reciben su sentido, su conexión con la cultura humana, a través de un mito que ofrece los conocimientos sobre los mismos. En tiempos anteriores, esto incluía conocer todos los tabúes para mantenerse en equilibrio con su entorno natural y espiritual. Tales prohibiciones, puyak, prescribían el manejo adecuado de objetos, comidas, relaciones sociales, etc. Por ejemplo, a los jóvenes era puyak fumar la pipa, caso contrario se enfermarían. A una mujer era puyak comer huevos de tortuga, porque esto le causaría complicaciones en el parto. Comer carne con grasa por la noche era puyak, porque causaría un sueño amenazante, que posteriormente se convertiría en realidad. El agricultor no debería afilar sus herramientas en la chacra, porque esto atrae plagas.

Estos conocimientos, más los que en tiempos posteriores se agregaron por la experiencia colectiva, habían permitido a los Ayoreo sobrevivir con éxito en el Chaco. La conciencia de estas reglas y conocimientos sigue viva en las mentes del pueblo Ayoreo hasta hoy, y también en estos tiempos siguen reformando sus sistemas de explicación a la luz de nuevas experiencias y nuevos conocimientos adquiridos. 

Los diferentes grupos Ayoreo también están plenamente concientes, que según experiencias colectivas recientes, ellos se encuentran en etapas diferentes del proceso de transformación y rediseño de sus sistemas de explicación. En este ámbito se cuidan de que esto no interfiera con sus sentimientos de pertenencia al “nosotros” colectivo. También están unidos en la convicción de que la subsistencia económica tiene que ser asegurada como base del nuevo rediseño de estrategias culturales que integrarán la así construida nueva identidad colectiva. 

En este proceso aspiran un mayor reconocimiento intercultural de la sociedad neo-americana y de las instituciones gubernamentales y no-gubernamentales, y un apoyo en proyectos económicos y sociales. También están abiertos para nuevos conocimientos y destrezas que faciliten el acceso a esta cooperación. Por algún tiempo estaban experimentando con la participación política partidaria como una vía de acceso, pero se dieron cuenta que no es compatible con su proyecto cultural. Fácilmente crea divisiones internas en las comunidades. Además, el modelo de liderazgo Ayoreo es más de mediador entre su grupo y los “otros”, y no se presta para ser reinterpretado como uno que actúa en “representación” del grupo. También el tema de la búsqueda de consenso por medio de las asambleas comunitarias sigue siendo un desafío para quienes, tradicionalmente, hacían sus decisiones en consulta con los actores importantes del grupo, incluyendo mujeres y hombres de referencia personal.

Sin embargo, las aspiraciones hacia una unidad de todo el pueblo Ayoreo, siguen animando a seguir ensayando los nuevos métodos de “democracia representativa”, hecho que salta a la vista cuando se estudia los estatutos de la “Unión de Nativos Ayoreo del Paraguay”, UNAP, la cual será manejada como una organización que se basa en las gestiones de los representantes comunitarios. El “proyecto de vida”, representado en el estatuto, sin embargo apunta en la misma dirección de transformación de valores tradicionales a la luz de las nuevas exigencias del nuevo entorno. Así, por ejemplo, se pretende consolidar los territorios del pueblo Ayoreo; se exige ser tomado en cuenta por el Gobierno; y se aspira buscar a generar el desarrollo económico, mejorar los servicios de salud y de capacitación, y promover la creación de fuentes de trabajo. 

“Nunca antes escuché la palabra “resiliencia” y no sabía su significado”, expresó un estudiante del INFORTES Filial Yalve Sanga en la ronda de evaluación del Taller Realidad Nacional con el tema “Resiliencia como factor fundamental para la salud mental y en situaciones de crisis”.

Otros estudiantes agregaron a la expresión anterior, que la resiliencia es el secreto para sobresalir en la vida y que con la resiliencia se aprende también que cada cultura reacciona de forma diferente ante una situación similar. La resiliencia es un factor muy importante para poder trabajar y sobrellevar sanamente las diferentes situaciones que se presentan en la práctica. Subrayaron que la salud mental en la enfermería es importante, debido a que en esta profesión se tiene sobrecarga emocional y está en juego la salud mental. Refirieron que el estrés es muy común entre los profesionales de salud, pero que es muy bueno saber que con la resiliencia se puede obtener resultados positivos.

El Taller Realidad Nacional 2024 se desarrolló en fecha 27 de agosto de 2024 en el Centro Yalve Sanga con 38 estudiantes del segundo y tercer curso de la Facultad de Enfermería de Filadelfia y del INFORTES Filial Yalve Sanga, ambas instituciones educativas dependientes de la Universidad Evangélica del Paraguay.

Parte del programa del taller fue una presentación de la ASCIM y un recorrido por las instalaciones de ésta, una disertación del Mgr. Adolf Penner y de la Mgr. Juana Aranda de Enns sobre el tema “resiliencia como factor fundamental para la salud mental y en situaciones de crisis (complicaciones con el embarazo)”, y una visita a la comunidad Campo Alegre.

Los estudiantes rescataron que, con la cooperación entre la ASCIM y las comunidades indígenas, se puede dar una mayor atención en cuanto a la salud, recalcando la buena organización y distribución de actividades para que cada colaborador trabaje en equipo. Según ellos, la atención integral ayuda a prevenir muchas complicaciones, estando los colaboradores de la ASCIM lo suficiente capacitados como para enfrentar las situaciones que se presentan. En ese sentido, expresaron que “tenemos que saber lo teórico, saber poner en práctica y saber ser, para brindar el máximo servicio de nosotros mismos”.

En cuanto al panorama intercultural que pudieron observar en el trabajo en la ASCIM, aprendieron a conocer y aprovechar la diversidad cultural; no ser una sociedad multicultural, sino ser intercultural y, en la interculturalidad, saber socializarse con los demás. Destacaron el mismo trato para todos y a no juzgar a las otras culturas por ser diferentes, dando apoyo sin importar la situación de la persona.

Sobre la temática de las complicaciones con el embarazo, los estudiantes expresaron su preocupación sobre la cantidad de muertes maternas en el Paraguay; “cada madre que no sobrevive el parto es un niño que queda huérfano con un futuro inseguro”. Manifestaron, asimismo, que en el Sanatorio ASCIM les llamó la atención de forma positiva el alojamiento conjunto de la madre con su bebé recién nacido, no contando con una pieza para los bebés.

Cerrando el taller, los participantes de éste reconocieron que “no nos podemos quedar con los conocimientos antiguos, debemos actualizarnos constantemente”.

Mittwoch, 17 Januar 2018 11:27

Enlhet

Los Pueblos Enlhet y Enenlhet

Según datos arqueológicos, los pueblos Enlhet y Enenlhet, también llamado pueblos Maskoy, habían llegado al Chaco Paraguayo desde una zona sub-andina del noroeste. Siguieron su marcha en dirección hacia el sureste, poblando paulatinamente grandes extensiones del Chaco Central y Bajo. Durante este proceso de migración y poblamiento se diferenciaron por lo menos seis subgrupos, cada uno ocupando eventualmente su propio hábitat. Ellos son los Sanapaná, Toba-Maskoy, Angaité, Guaná, los Lengua-Norte y Lengua-Sur.

Su historia reciente nos cuentan sus propias tradiciones orales. Adaptados económicamente al medio ambiente del Chaco Central y Bajo, ellos mantuvieron buenas relaciones comerciales entre sí y con sus  vecinos Nivaclé y Maká. Sus enemigos principales eran los Chamacoco, Ayoreo y Toba-Guaicurú.  Cuentan del tiempo de las grandes migraciones de los grupos Guaicurú, quienes presionaron fuertemente sobre sus territorios en el Bajo Chaco. Recuerdan que esto produjo entre ellos y contra ellos una prolongada “Guerra Mundial Indígena”.

Cuando en el siglo 18 tanto los Payaguá como también los Mbayá poco a poco abandonaron el litoral del río Paraguay, los Grupos Maskoy  extendieron su dominio hasta el río. Con esto comenzaron sus contactos con el hombre blanco. Esto les significaba una oportunidad de adquirir más artículos de hierro y animales domésticos pero también marcó el comienzo de una larga historia de sufrimientos por las enfermedades propias del hombre blanco, como gripe, sarampión, viruela,  tuberculosis, etc. 

A fines del siglo 19 una serie de compañías  extranjeras compraron enormes extensiones de tierras chaqueñas. Con esto, los indígenas que allí vivían, prácticamente fueron expropiados sin darse cuenta. De lo que sí se dieron cuenta fue de las fundaciones de un número de puertos sobre el río, donde pronto fueron erigidas fábricas tanineras.  Para los indígenas, los puertos tanineros llegaron a ser un polo de atracción donde podían vender su mano de obra para satisfacer alguna necesidad inmediata de conseguir artículos de la civilización blanca.  

Al comenzar el siglo XXI, los pueblos Enlhet y Enenlhet, en su mayoría han logrado asegurar algunas tierras tituladas a sus comunidades. Aunque son superficies mínimas, comparado con lo que una vez contaban como lo suyo, varias comunidades del Chaco Central han optado por una economía sedentaria, cultivando sus tierras, criando ganado y explotando el mercado laboral de la zona. Otras comunidades se han asentadas en zonas urbanas, o como barrios obreros de las estancias, con una economía dependiente del trabajo asalariado.

Los pueblos Enlhet-Enenlhet están en proceso de construir sus nuevas identidades étnicas alrededor de proyectos de vida que incluyen la recuperación de parte de sus tierras ancestrales, de desarrollar una nueva base de subsistencia por medio de la agricultura y ganadería, de establecer un modo más satisfactorio de relacionamiento con  la sociedad envolvente y con los gobiernos nacional y locales. En este sentido anhelan la participación política, como instrumento de reclamar el reconocimiento de sus agendas étnicas. En todos los grupos, la defensa del idioma propio, o su recuperación, también forman parte de su proceso de construcción de identidad social.

Parte integral de estos nuevos proyectos de vida forma la organización familiar, basada en la solidaridad económica dentro del grupo de parientes. Otros valores de la cultura propia, perpetuados en la nueva vivencia tienen que ver con la defensa de la armonía social, la priorización de las relaciones sociales sobre ventajas económicas, la organización comunitaria en base del principio de igualdad, el rechazo de la coerción como medio de control social, la idealización del carácter amable, generoso y de discurso suave. Nuevos valores, que son integrados a la construcción reciente de identidad social, fueron asimilados de la nueva fe cristiana, presente en la mayoría de los grupos.

En un Seminario en el año 2003, entre 65 líderes de las diferentes comunidades del Chaco Central, se estaba reflexionando sobre el tema de los sentimientos comunitarios con relación a la seguridad económica. Se destacó que hay una serie de factores que contribuyen a que los miembros de las comunidades se sientan seguros en su vivencia diaria. Uno tiene que ver con la tierra titulada, que hace que la gente viva con tranquilidad en un espacio reconocido como legalmente suyo. Otros factores mencionados fueron: la existencia de recursos naturales en la comunidad; huertas de buen tamaño; un almacén comunitario de fácil acceso.

También mencionaron como motivos de seguridad la armonía comunitaria, fomentada por una vida espiritual activa de la mayoría de la gente. Por último, también reconocieron ciertos servicios comunitarios, como la ayuda mutual hospitalaria y el programa de crédito de siembra, como factores que fomentan el sentimiento de seguridad y tranquilidad para una vida comunitaria.

Sin embargo, el factor central para una vida en armonía, según las conclusiones del Seminario citado, constituye el complejo de costumbres culturales relacionadas a la solidaridad. ¿Cómo se manifiesta esto? En primer lugar, entre parientes existe una responsabilidad absoluta para ayudarse mutuamente. Cuando hay necesidad, se puede pedir comidas, ayuda en servicios, apoyo para la defensa de las personas. Si hay afortunados que tienen un empleo fijo, o una buena cosecha, estos demuestran sus amabilidad para con los demás.

La costumbre de compartir, según el Seminario, es vista como una virtud muy fundamental. Se lo identifica como una verdad bíblica. También se lo proyecta como un valor que nunca debe terminar; se debe enseñarlo a la juventud para que no se olviden de este compromiso. Es cierto, también el ahorro es visto como algo necesario. Así se destacó la necesidad de contar con buenas reservas de batatas, de almacenar porotos y de investir en ganado vacuno. Sin embargo, una persona amable nunca va ahorrar, mientras que a su lado otro sufre necesidad, se subrayó.

El sistema económico aspirado, entonces, es de producción diversificada. Incluye huertas, chacras con cultivos de renta, ganadería en base colectiva, avicultura, apicultura, recolección en el monte, changas en las colonias agrícolas vecinas y empleos fijos, o en la comunidad, o afuera. No se espera que cada productor participe en todas estas ramas económicas, sino se supone una participación según intereses y dones específicos de cada miembro del grupo. Los ingresos así juntados sirven, en forma solidaria, al total del grupo extendido de parientes.

Familia lingüística Enlhet - Enenlhet (Maskoy)

Grupo según dialecto Comunidades (selectas)
Enlhet Norte Yalve Sanga, Campo Largo, Pozo Amarillo, Paz del Chaco, Monte Palmeras
Enlhet Sur Armonía, La Esperanza, El Estribo, La Herencia, Maklhawaya
Toba Pozo Amarillo, Casanillo, Laguna Porá
Sanapaná La Esperanza, Anaconda, Nueva Promesa, Diez Leguas, Karanda'y Puku
Angaité Diez Leguas, Kora'í, La Patria, San Carlos
Guaná Machete Vaina, Riacho Mosquito, Apa Costa

 

En ASCIM construimos en forma conjunta nuestro futuro a través de un desarrollo integral y sostenible, mediante el cual buscamos cumplir con el derecho de toda persona a una vida de calidad.
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El asesoramiento se realiza en cooperación de los socios menonitas de habla alemán e indígena, incluyendo las áreas de vida como educación, economía, salud y formación social-religiosa.
La razón de este trabajo de asesoramiento es la autonomía socio-económica de las partes, que se basa en una convivencia armónica-cristiana y la confianza mutua. Afectados llegan a ser involucrados.
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En la convivencia intercultural reconocemos convencidos los siguientes valores: fe cristiana, integridad, tolerancia, serenidad, familia sana, honestidad, transparencia, puntualidad, laboriosidad, sostenibilidad, responsabilidad, responsabilidad social, solidaridad, confianza y amistad.
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