Educación

Programa de educación y capacitación

Según las culturas tradicionales de los indígenas chaqueños, el acceso al medioambiente y a sus productos se da por los conocimientos adquiridos sobre sus respectivas cualidades intrínsecas. De forma análoga, los chaqueños modernos han optado por la educación escolar y los programas de capacitación para conquistar el nuevo medio-ambiente social y económico. Para lograr esto, en el Chaco Central, entre comunidades, Gobierno (nacional y departamental) y la ASCIM, se ha celebrado un convenio amplio de cooperación en el campo de la educación formal y técnica.


Con el objeto de lograr una transición gradual del hogar a la escuela, los niños indígenas primero participan en un programa de educación inicial, a nivel de sus aldeas, y con la participación turnada de sus madres. También el 1º ciclo de la educación escolar básica se da a nivel aldeano, con maestros indígenas en forma bilingüe y con contenidos biculturales. Por razones logísticas, a partir del 2º ciclo se centraliza el proceso de educación formal; y en 7 centros, en el 2.002, se ha iniciado el 3º ciclo.

No todos los grupos dan la misma importancia a la educación formal; sin embargo, se estima que en las comunidades que mantienen convenios de cooperación con la ASCIM, el 80% de los niños participan en el 1º ciclo escolar, mientras que solo un 36% se inscriben en el 6º grado. En lo general, el 75% de los alumnos inscritos aprueban su grado. Es obvio entonces, que tanto la continuidad hacia los grados superiores, como también la mejora del rendimiento escolar constituyen desafíos ineludibles para la ASCIM. Este crecimiento se espera de una mejora general del nivel de subsistencia, de la progresiva capacitación de docentes indígenas y de la conquista de materiales adaptados que llegan a ser siempre más significante para los alumnos y sus padres.

La búsqueda de contenidos educativos que parten de la realidad indígena chaqueña, y que apuntan hacia una preparación adecuada para los desafíos del nuevo medio-ambiente socio-económico, ha llevado a la ASCIM a introducir siempre más sub-programas prácticos. Así, por ejemplo, se ha innovado a nivel de 2º ciclo, con talleres de educación hogareña (niñas) y manualidades (varones). También a nivel del 3º ciclo, la meta sigue siendo desarrollar destrezas varias. En el caso del ciclo básico de La Huerta, incluso se ha combinado el programa formal con la capacitación agropecuaria, integrando así un nuevo experimento de educación integral.

A nivel medio, se mantiene un bachillerato poliprofesional, donde paralelamente al programa humanístico se capacita para varias profesiones: pedagogía, contabilidad, secretaría, enfermería, mecánica. Otros esfuerzos de capacitación profesional se desarrollan, según necesidad, por tiempos más cortos, y en situaciones más informales, como la extensión agropecuaria, el acompañamiento de las líderes de mujeres, y el asesoramiento antropológico del proceso de organización social en general.